Noviembre
10

Las tarjetas de crédito suelen ser el alivio para los clientes que tienen deudas, van saldando pequeñas deudas con la tarjeta de crédito; y éstas pueden alcanzar importes de hasta 6.000 euros, importes que después hay que devolver con unos intereses muy superiores a cualquier otro tipo de deuda que se contraiga. He aquí algunos consejos para sacarles el máximo partido y no perder el control de las mismas.

Casi todos tenemos al menos una tarjeta de crédito, y no está mal, pueden ser de utilidad si aplicamos el sentido común y somos sabias en el uso que les damos. Por eso te doy aquí unos consejitos para que esos pequeños rectángulos plásticos no lleguen a ser tu peor pesadilla.

Antes de usar una tarjeta de crédito lee bien las condiciones de uso y de pago. Lee todo lo que te entregan para que no tener sorpresas. En especial debes tomar en cuenta el interés que debes pagar por cada compra, cómo se acumula el interés si te atrasas en los pagos y los cargos extras que pueda haber si dejas de pagar por alguna emergencia.

Ten el mínimo de tarjetas posible; lo ideal es sólo una tarjeta de crédito y como mucho, dos. He conocido personas con 15 y 20 tarjetas de crédito, acumulando intereses por todos lados. De esa forma llegas a ser esclava del crédito ya que debes un poquito por aquí y otro poquito por allá. Recuerda lo que dice la Biblia en Proverbios 22:7b: “…el que toma prestado es siervo del que presta.” Cada vez que tomamos prestado dinero a través del crédito pasamos a ser “siervos” de aquel a quien debemos. Si no lo crees, deja de pagar tu coche o tu lavadora varios meses y verás cómo te llueven cartas de cobro y llamadas de advertencias.

Paga el máximo que puedas -o que te permitan- cada mes. Trata de cancelar tus deudas pronto, y no las sustituyas por otras.

No uses el crédito para lujos. Vive de acuerdo con tu nivel social. Uno de los mayores problemas del crédito es que permite a las personas aparentar un nivel social más alto.

Evalúa cada compra, y ten en cuenta tus ingresos mensuales para que después de pagar tus deudas te quede dinero para comer, pagar la casa y cubrir las necesidades básicas de la familia.

Da preferencia al uso del dinero en efectivo, cheques o una tarjeta de débito. Las tarjetas de débito son similares a las de crédito (en apariencia) pero con la gran ventaja de que una vez haces una compra el dinero se sustrae de tu cuenta bancaria (o sea, actúan de forma parecida a los cheques) Con ellas no acumulas deudas de un mes para otro y no te permiten gastar más de lo que posees. Son buena alternativa si no puedes pasar a menudo por el banco para retirar dinero en efectivo.

No compres por impulso. Muchas personas piensan que el crédito es como una varita mágica y compran sin control. Pero el vestido que te compres a crédito hoy (o el disco de tu cantante favorito) lo vas a estar pagando con intereses por más tiempo del que dura tu fascinación por el objeto comprado.

 Oriéntate bien, controla el uso que le das a tus tarjetas de crédito. Como la mayoría de las cosas en esta vida, puedes obtener un beneficio de ellas si eres sabia en el uso que les das. Pídele a Dios sabiduría para el manejo que haces de los recursos que Él te provee. Recuerda que nuestro gozo es el de obedecerle y agradarle en todo momento y en todas las áreas de nuestra vida.

 Fuente: toda mujer es bella

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Septiembre
26

Crisis: una oportunidad?

Publicado en: Otros por maite

Quiebras, matrimonios y parejas rotas, despidos o incluso problemas personales relacionados con drogas, juegos de azar y otros pueden acabar en la aparición de deudas importantes. Es importante reducir en todo lo que se pueda la deuda, con el auge de la vivienda y los bajos tipos de interés, se han solicitado y concedido demasiados préstamos de los que, ahora todo el mundo se quiere deshacer y en caso de tarjetas de crédito, aconsejo reducir en todo lo que se pueda la deuda.  

Los bancos han reducido la concesión de crédito, debido a la escasez de liquidez que vivimos actualmente y ahora más que nunca, están exigiendo la devolución de todos los préstamos para así captar dinero. Una de las acciones más llamativas llevada a cabo por los bancos es el excesivo aumento de anuncios de depósitos y cuentas de ahorro para que la gente entregue su dinero y ellos puedan obtener la liquidez que otros no le dan.

 En muchas ocasiones he escuchado que esta crisis puede ser toda una oportunidad. En el caso del dinero, se puede aprovechar esta situación para recortar gastos, reducir y/o cancelar deudas, depositar dinero en cuentas que traerán buenos beneficios, y sobre todo aprender de la experiencia. De que el dinero fácil y barato no existe. Y ahora que no hay mucho dinero en el mercado debemos aprender a vivir con menos.

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Septiembre
22

La deuda que se contrae con una tarjeta de crédito es una deuda no garantizada, es decir, no hay ningún bien o valor que respalde la deuda contraída. El prestatario sólo ofrece como garantía su historial de crédito.  

Este es uno de los motivos por los que los intereses que se aplican en las tarjetas de crédito son tan altos. La deuda que se contrae con la tarjeta de crédito es una deuda más, como un préstamo personal, sin embargo tiene la peculiaridad de que la deuda aumenta según use la tarjeta de crédito, por lo que saldar las deudas que se van contrayendo es fundamental para no caer en una dinámica de deudas sin fin. Es sumamente importante gestionar sabiamente su uso.  

El uso mal debido y excesivo de la tarjeta de crédito es uno de los principales motivos por los que el cliente puede entrar en números rojos o en bancarrota.  

Es muy importante ser realista del gasto que podemos afrontar. Además de no dejarnos llevar por el consumismo y comprar cosas innecesarias tirando siempre de tarjeta.  

Los principales consejos para saber gestionar una tarjeta de crédito son los siguientes:

  • establecer un límite en la tarjeta de crédito

  • establecer una cuota mensual lo suficientemente alta como para saldar la deuda lo antes posible pero que sin afectar negativamente tu economía familiar

  • usarla solo cuando realmente se necesite

  • vigilar los intereses y comisiones de la tarjeta, en muchas ocasiones, viendo los gastos que conlleva decidiremos más fríamente el no usarla o cambiarla por otra más económica.

 

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